Me percibes.
Intuyes mi llegada y tus ramas dormidas
despiertan del letargo.
Atrás queda el invierno de la ausencia;
de nuevo juntos asoma la vida.
No podemos vivir sin un cortejo
que vista de verde nuestros prados.
Los estorninos no dejan de volar sin rumbo
intuyen que nuestro amor se hará alimento.
He preparado mi ajuar todo este tiempo de vacíos.
Cada día me bañaré en el alba en el deshielo
y mi piel será tersa y blanca cual la luna.
Haré que tengas un orgasmo de flores.