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domingo, 12 de diciembre de 2010

Tu calor, para ti que me dijiste que te gustaban :P

Desabrochas mi blusa descubriendo que tu mano ya está dentro, acariciando la templada base de mis pechos, con mis ojos de pantera comienzo a desnudarte…

Como gata, celosa, intento morder y marcar los centimetros de tu piel. Juguetona y envidiosa, salto sobre la cama, attrayendote a mi piel.


Tu calor, concentrado, presiona mi ombligo, lo quiero dentro de mi. Mi lengua seduce tu boca, tus manos atrapan mis muslos, desaparezco bajo la colcha, tu cierras los ojos apretando los dientes…

Mis piernas amarran tu espalda y mis uñas la desgarran, la mia  resbala hacia arriba en el armario recibiendo tu energía, chillo, muerdo tus hombros. Tu rostro se oculta entre mis pechos…

El cristal recibe multitud de gotas de lluvia, en silencio, sólo algún gemido agudo, se  entremezcla con el silencio.

Blanca

Su musa viste de blanco, sujetado el vestido tan sólo de finos tirantes frágiles. Su melena larga y suave se extiende sobre sus pechos erizados. Su sonrisa pícara y lujuriosa invita a un beso mojado en saliva apasionada. Contonea su cintura a cada sentir de sus yemas sobre sus muslos. !Cómo se deslizan arriba y abajo pesando cada gramo de carne acalorada y buscando la vulva de su excitación!. Con un cerrar de ojos lento deja caer por descuido todo el vestido al frío suelo de madera envejecida. El telón deja ver el cuerpo suave que la Natura le ha dado. Sin sostén, sin bragitas, sólo un tanguita adornado en fino encaje negro y pequeño tatuaje de flor china sobre la pelvis. Tímida se tapa los senos con los dedos de una mano mientras la otra a manera de hoja de parra temblorosa cubre el rizado vello púbico. Los colores florecen en sus mejillas sonrojadas mientras susurra en el claroscuro de la habitación “Y ahora qué hacemos?”. Los amantes se trenzan con fuerza en un abrazo cálido y apasionado. La respiración se hace violenta mientras sus manos aprisionan el trasero frío y carnoso en búsqueda de recompensa.Le acuna la furia en sus brazos, le eleva en el vapor de la noche y la deposita sobre unas sábanas alisadas y blancas. Todo se vuelve éxtasis en la sala cuando perforada, el pene lubrica sus lágrimas blancas alrededor de tus pechos. La banda toca en el relajo de la lucha la dulce melodía de un beso lanzado desde el corazón. La mujer sobre sus hombros descansa en sueños, el la mira y la observa mientras duerme, se va quedando fría en su serenidad, y  la arropa con el vestido blanco arrugado sobre el suelo, porque el tanga no: el tanga se lo llevo!!!

Esa hora

En la hora incierta en la que acaba la noche y el diablo hace sus cuentas, es cuando me recreo en mi obsesión. ¡Cómo deseo a ese ser tan implacable! Poco más que su nombre es lo que sé de el. No obstante, podría describir cada pliegue de su cuerpo rotundo con el que aplasta mis gemidos. Su volumen me aprisiona en ahogos que culminan en orgasmo. Una vez a la semana claudicamos al juego del amor. Sin preámbulos, pues nada hay ambiguo entre nosotros. El se quita la ropa y libera la masa de su sexo. me subo la falda para que pueda hincarse hasta el fondo de la blandura que le aprieta. Una hora después hemos concluido.